Capítulo 10: Los ecos de la tierra

Mis primeros siete años en este planeta son un tapiz de fragmentos confusos, tejidos con miedo, maravilla y resistencia. Las noches en Ovejas eran a veces turbulentas, llenas de rumores de guerrilla y el zumbido de helicópteros que hacían a María escondernos bajo la cama. Cuando el peligro acechaba, corríamos a casa de mi tía Bertha, donde la seguridad era un abrazo y una hamaca. Pero también había magia: las novenas de Navidad, cuando el pueblo entero salía a gritar “Feliz Navidad” o “Feliz Año”; la Semana Santa, con su prohibición de carne roja y sus dulces caseros de ñame, guandul, papaya y caimito, recetas ancestrales que aún perfuman el siglo XXI.


Imagen abstracta de un túnel orgánico y luminoso donde una figura infantil emerge suspendida en luz. Manos etéreas la reciben, mientras un latido conecta el cuerpo con el universo. Representa el nacimiento de Carmen como un acto sagrado y cósmico.
Nacimiento cósmico: el primer reclamo de la tierra

En 1985, con cinco años, el mundo se abrió ante mis ojos. En el televisor en blanco y negro de unos vecinos turcos, de origen sirio, vi un tanque irrumpir en el Palacio de Justicia, un evento que, según el vecino, marcaría la historia de Colombia. “Eres despierta para tu edad”, me dijo, y sus palabras se grabaron en mí como un reconocimiento. El televisor, un lujo que solo tenía una de cada mil personas, era un portal a lo desconocido. En casa de la señora Anita, nos reuníamos los niños del barrio a ver programas gringos, hipnotizados por un aparato que los abuelos temían, diciendo que nos robaba el alma. Pero era una época de inocencia, donde adultos y niños vivíamos en un mundo que apenas comenzaba a abrirse a la “civilización”.


Una niña iluminada por la luz dorada de un televisor antiguo observa la irrupción de un tanque en el Palacio de Justicia. Energías cósmicas emanan del aparato, conectando la infancia con la historia. Representa el despertar de Carmen a los cinco años.
Portal en blanco y negro: el día que vi la historia

💔 Capítulo 11: Las grietas del pueblo se abren como heridas ancestrales en Ovejas. Carmen desentierra secretos enterrados, tensiones entre tradición y modernidad que fracturan el alma caribeña. Su lucha como emprendedora revela belleza en el caos. ¿Te atreves a mirar? ¡Lee en Ecos de Miller! #VidaCaribe #EmprendedoraInspiradora #DerlysEnLinea





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